Y ahora a disfrutar del verano
- Alberto
- 3 jul 2024
- 3 Min. de lectura
Por fin, después de meses de mudanzas, gestiones y algún que otro quebradero de cabeza, llegó el verano en Benicasim. Ya instalado en mi nuevo apartamento, con las llaves bien guardadas y la certeza de que este año no tendré que hacer maletas en junio, es hora de cambiar el chip. Este verano no va a ser uno más, no es solo el calor, el olor a mar o las calles llenas de gente. Este es mi primer verano aquí como residente. Y vaya si pienso aprovecharlo.
Benicasim en verano es otro mundo. Puedes despertarte temprano y salir a caminar por la playa cuando aún está tranquila, con las olas apenas rozando la orilla y ese frescor matutino que te llena de energía. Un café en una terraza con vistas al Mediterráneo, y ya tienes el mejor comienzo de día. Los chiringuitos empiezan a montar sus sombrillas, y el sonido del mar lo cubre todo. Me doy cuenta de que ya no estoy de paso, ahora este es mi día a día.
Pero no todo va a ser contemplar el paisaje, ¿verdad? Mis inquebrantables amigos, Andrés, Javier y Juan, ya están al tanto de mi nueva residencia veraniega. Y por supuesto, no tardarán mucho en aterrizar por aquí. Ellos siempre han sido parte del paquete, esos compañeros de aventuras que hacen que cualquier plan sea más divertido. No hay escapatoria, este verano va a estar lleno de risas, anécdotas y algún que otro lío que solo ellos pueden montar.
Las playas de Benicasim son el escenario perfecto para nuestras reuniones improvisadas. Ya me imagino esos días bajo el sol, con las neveras llenas de cerveza, las toallas desparramadas por la arena y los típicos piques de quién es mejor jugando a las palas o al fútbol. Juan, como siempre, se las dará de experto en todo, mientras Javier intentará imponer sus reglas de juego. Y Andrés, en su estilo zen, se sentará a disfrutar de nuestras locuras desde la comodidad de su hamaca, soltando alguna de sus frases filosóficas cuando menos te lo esperas.

Pero el verano en Benicasim no es solo playa, eso ya lo sabemos. Las noches se alargan y el pueblo se llena de vida. Los conciertos en la playa, las terrazas que se abarrotan de gente hasta la madrugada, y cómo no, las fiestas improvisadas en casa. Ahora que tengo apartamento, ya puedo ser el anfitrión oficial de nuestras noches de verano. No falta mucho para que tengamos la barbacoa del año en mi terraza, con el olor a carne asándose, las bromas entre amigos y la música sonando de fondo. Y sé que, como siempre, alguien acabará saltando a la piscina para cerrar la noche por todo lo alto.
Benicasim tiene todo lo que necesito este verano. Los días tranquilos, para pasear por el casco antiguo o perderme entre los senderos que llevan al Desierto de las Palmas. Las tardes más movidas, explorando sus restaurantes y bares, siempre buscando esa nueva paella que se convierta en la favorita del grupo. Y las noches, donde la brisa marina y la compañía perfecta lo hacen todo más fácil.

Este verano va a ser especial. No solo porque lo comparto con mis amigos de siempre, sino porque por primera vez no soy un visitante. Este es mi hogar, y cada rincón de Benicasim me ofrece algo nuevo que descubrir. Hay algo liberador en saber que, aunque el verano traiga consigo a los turistas y el bullicio, yo seguiré aquí cuando todo eso pase. Así que, como siempre, la única pregunta que queda es: ¿cuándo llegan?
Porque si algo tengo claro, es que en cuanto mis amigos lleguen a Benicasim, el verano de verdad habrá comenzado. Y yo ya estoy listo.
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